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EDITORIALES

Ley de hidrocarburos: ¿Se va a discutir la renta empresarial, o se va a convalidar el modelo corporativo petrolero?

Bocadepozo

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Es fundamental iniciar discusiones, ¿o no se va a discutir nada?, sobre diversos temas medulares para el futuro energético del país y para su desarrollo, ya que es absolutamente necesario analizar cuáles serán los temas centrales que estarán en la norma.

Uno de tantos temas, pero acaso el más fundacional, setrata de la repartición de la renta que dejara la explotación de Vaca Muerta.

El potencial productivo (¡y ya no es tan potencia!) es gigantesco, como dicen los expertos. Pero, a priori, las divisas de su exportación no son del País. Los 37.500 millones de dólares adicionales por año que aportará el hidrocarburo producido en Vaca Muerta durante las próximas décadas, son de las empresas que lo producen y lo venden. Y ese petróleo y gas a exportar serán producidos con no más de 8 a 10.000 millones de dólares de costo en las empresas, lo que generará entre 25.000 y 30.000 millones  de dólares anuales de renta y de divisas generado por ese petróleo y gas argentino.

Si el país quiere aprovechar este recurso para financiar su crecimiento, y levantar su restricción externa, necesita discutir en forma transparente y abierta cuánto de ese recurso debe quedarse en el país. Específicamente en el Estado Nacional y en las provincias, constitucionalmente dueñas del dominio originario de ese recurso. Se trata de COMO Y CUANTO de la renta de ese recurso debe financiar desarrollo, transición energética, infraestructura, industria y tecnología nacional.

Por otro lado es claramente imprescindible, cuánto es lo que razonablemente debe quedarse en las empresas y retribuir un riesgo empresario que, afortunadamente, la explotación No Convencional ya lo disminuye bastante (especialmente por la gran baja del tradicional riesgo geológico para encontrar el petróleo y el gas en la explotación convencional).

De partida la ley debería tener un esquema de derechos de exportación distinto del que circuló informalmente en su Art. 18. Conceptualmente deberían ser derechos crecientes o decrecientes en función de los precios internacionales, los cuales no dependen de la buena gestión de las empresas ni del Estado.

Con la situación actual de regalías provinciales y del esquema original e informalmente propuesto en el proyecto de ley, si analizamos el caso del petróleo, a los precios actuales internacionales del petróleo (aprox 70 u$s/barril), sobre el costo empresario de producirlo de 20 u$s, quedarían 50 u$s de renta. De estos 50 U$S, los estados (nacional y provinciales) se quedarían con 14 u$s por barril (el 20% de 70u$s) mientras que las empresas con 36 u$s. Un 160% más. Y lo cual les reportaría una tasa de ganancia anual del 80% en dólares. Altísimas y excesivas tasas de retorno para remunerar un riesgo tan bajo, al lado de una mezquina parte estatal de un recurso que la naturaleza generosa le da al pueblo argentino, verdadero dueño.

Repartir la renta en un esquema más equitativo no debería ser una discusión tabú”.

El petróleo del Mar del Norte tuvo tasas enormes de impuestos que les permitieron al Reino Unido y a Noruega hacer sus famosos fondos líquidos de estabilización. Ninguna empresa privada pataleó, ni se ruborizó, y NADIE SACÓ LOS PIES DEL PLATO. La discusión de costos y de las ecuaciones económicas con las empresas donde el riesgo del negocio era enormemente mayor que en Vaca Muerta, fue transparente. Y con adultez e inteligencia los países ribereños del Mar del Norte pudieron acordar reglas de largo plazo, que en el caso de los impuestos al petróleo, fueron cambiando en función del depletamiento de los yacimientos, y el consecuente incremento del riesgo empresario.  

De la mano de esta discusión de repartición de renta, debe discutirse la aplicación de esos fondos. Una buena parte de ellos debería tener una aplicación específica. La infraestructura energética y la transición energética son dos temas que la Argentina debe abordar con urgencia y necesitan de un financiamiento que la Argentina sobre endeudada no tiene. La ley podría prever que una parte sustancial (¿el 50%?) de los derechos vayan a un fondo (¿un fideicomiso?) con aplicación específica de esos dineros, donde se podría dar participación en el directorio, además del Estado Nacional y las Provincias, a algún representante de la industria privada para poder opinar y/controlar el uso transparente de esos fondos

El TSUNAMI PRODUCTIVO de Vaca Muerta viene. CON LEY O SIN ELLA. Es tiempo de que Argentina y sus administradores tomen una posición adulta y soberana para administrar la abundancia que ya está llegando.

Necesitan cambiar su chip, la visión de lo que se viene, y de los recursos que tienen delante de sus ojos para ayudar al país a salir de la doble pandemia que padeció en el último lustro. Pero también necesita no escuchar en soledad la versión empresaria, que obvia y lógicamente buscar maximizar ciegamente sus ganancias presentes y futuras, y que suele pintarles a los funcionarios, como método de convencimiento, un futuro negro para el país si sus consejos no son escuchados.

Debe iniciarse un debate abierto para poner en marcha reglas equitativas en este nuevo juego. 

La discusión transparente de cada artículo de la ley, y previa a su ingreso al recinto legislativo debería ser una oportunidad para la administración de este gobierno de dejar de una vez una ley que satisfaga a la gran mayoría, pero con la necesaria impronta soberana que los fundadores de la industria petrolera nacional le imprimieron a esta fundamental actividad.

Si bien el aporte de esta nota es sobre un tema particular pero fundamental, los derechos de exportación y la repartición de la renta hay que discutirla, y claramente hay muchos otros temas para aportar ideas a la discusión de la futura ley.

En el contexto económico, por ejemplo, el porcentaje de divisas permitido a no ingresar al país; la posible inclusión del plan gas a la ley con precios que encadenarían por muchos años al país a elevados costos energéticos que serían una traba o pesada piedra para su desarrollo, o la forma de ordenar el estímulo necesario y prioritario a la industria y talento nacional en la inversión en Vaca Muerta.

Editorial: redacción www.bocadepozo.com.ar

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