Connect with us

EMPRESAS

Tierra del Fuego: 5 verdades incómodas sobre el colapso energético y el espejismo de la «soberanía energética»

Published

on

La paradoja es tan cruel como técnica: Tierra del Fuego, el motor gasífero de la Argentina, se asoma al abismo de una «catástrofe técnica inminente». Lo que el marketing oficial presenta como una gesta de recuperación de recursos ante la salida de YPF —el mentado «Plan Andes»— es, en rigor, una transición viciada por la improvisación que amenaza con dejar a la provincia sin suministro de gas a partir del 1° de junio de 2026.

La irrupción de la estatal Terra Ignis, lejos de blindar el recurso, ha funcionado como el catalizador de una crisis de transparencia y desmantelamiento operativo que pone en jaque el futuro de la Cuenca Austral. Detrás del maquillaje de la «soberanía energética», se esconde un desguace que trasciende lo económico para convertirse en una cuestión de seguridad estratégica.

1. El «Logo Fantasma» y la soberanía de papel

El discurso del Gobernador Gustavo Melella sobre la defensa de los recursos naturales choca frontalmente con la arquitectura financiera del offshore fueguino. Mientras el relato oficial declama soberanía, la provincia permite que Harbour Energy, una firma de capitales británicos, controle el 37,5% del Proyecto Fénix (consorcio CMA-1).

La contradicción geopolítica es flagrante: Melella ha denunciado públicamente a empresas como Navitas por operar ilegalmente en las Islas Malvinas bajo el proyecto «Sea Lion», pero guarda un silencio sepulcral sobre Harbour Energy, que no solo es socia de Navitas en dicho proyecto, sino que posee licencias ilegales otorgadas por el gobierno colonial británico. Para evitar el costo político y eludir la Ley Gaucho Rivero (Ley Provincial 852), se mantiene un montaje visual en las plantas de Río Cullen y San Sebastián: se siguen utilizando los logos de la alemana Wintershall Dea, empresa que ya no existe tras ser absorbida por los británicos. Se trata de una «soberanía de maquillaje» donde el gas fueguino engrosa los balances de Londres bajo un manto de invisibilidad oficial.

«El gas fueguino hoy engrosa los balances de Londres bajo un manto de invisibilidad oficial… La soberanía no se defiende con logos fantasmas ni con directores que cobran sueldos de privilegio mientras firman el retiro de la petrolera de bandera».

2. Canibalismo técnico: La Planta San Sebastián en «piloto automático»

La infraestructura crítica que garantiza el suministro de gas a los hogares fueguinos se encuentra en estado de cuidados intensivos. El corazón operativo de la zona norte, la Planta San Sebastián, trabaja hoy bajo una precariedad alarmante. De las tres turbinas de frío —equipos esenciales para el procesamiento y refrigeración del gas— solo una permanece operativa.

La gravedad reside en el método de supervivencia: esa única turbina se mantiene activa mediante el «canibalismo técnico», extrayendo repuestos de las otras dos unidades ya destruidas. Actualmente, la producción funciona por inercia, bajo un «piloto automático» heredado de la gestión anterior de YPF, pero sin nuevas inversiones ni mantenimiento preventivo. La advertencia de los especialistas es terminal: si una pieza falla después del traspaso definitivo el 1° de junio, no quedará personal calificado ni infraestructura para reparaciones de emergencia. La provincia corre el riesgo real de quedarse sin gas por un simple fallo mecánico.

3. Flexibilización encubierta: La trampa de las familias abandonadas

La estabilidad laboral prometida por el Ejecutivo ha resultado ser una cifra maleable. El compromiso inicial de garantizar 500 puestos de trabajo se redujo drásticamente a un acuerdo para incorporar a 260 operarios a través de la empresa Velitec SA. Sin embargo, la realidad de campo es todavía más sombría: a la fecha, las incorporaciones efectivas apenas alcanzan a 50 o 52 personas, dejando a 245 familias petroleras en un limbo absoluto de incertidumbre.

Esta maniobra constituye una «flexibilización laboral encubierta» y de carácter extorsivo. Se exige a los trabajadores renunciar a sus empresas originales, perdiendo décadas de antigüedad e indemnizaciones acumuladas, para ser contratados por la nueva operadora bajo condiciones de precarización.

«Es una locura que le exijan a los trabajadores a renunciar a sus empresas de origen para mantener el empleo y perder indemnizaciones y antigüedad, es extorsivo de parte de Velitec esa maniobra que le permite el gobierno y Terra Ignis», afirmó el abogado Francisco Giménez ante el Ministerio de Trabajo.

4. Sueldos de élite en una provincia en quiebra: El factor D’Alessio

El contraste ético de la crisis se mide en dólares. Mientras las PyMEs locales quiebran y los operarios son suspendidos sin goce de haberes, la cúpula directiva de YPF ha consolidado un esquema de remuneraciones de privilegio. El directorio aprobó ingresos para 2026 que ascienden a los US$954.000 anuales (cerca de un millón de dólares), lo que representa un incremento del 60% respecto a la administración anterior.

En el centro de este esquema aparece Maximiliano D’Alessio, quien ostenta una doble función ética y políticamente cuestionable: es el presidente de la estatal fueguina Terra Ignis y, simultáneamente, director de YPF. Resulta inaudito que el representante de la provincia avale sueldos millonarios en moneda extranjera mientras las contratistas de Río Grande no pueden certificar trabajos ni pagar aguinaldos debido a la insolvencia de la operadora entrante.

5. El desierto operativo y el silencio legislativo

El retiro de YPF ha disparado un efecto dominó que está borrando del mapa el ecosistema productivo local. Al menos 10 empresas familiares fueguinas han dejado de operar, retirando talleres, maquinaria pesada y oficinas móviles de los yacimientos. La entrada de Velitec SA como «Plan C» solo ha profundizado la desconfianza: la firma posee una Categoría 3 en el Veraz (alto riesgo crediticio), lo que la inhabilita de facto para sostener la operatividad y el financiamiento que la Cuenca Austral demanda.

Lo más alarmante es el vacío institucional. A pesar de la magnitud de la entrega, ningún legislador provincial ha tenido acceso al contrato firmado entre Terra Ignis y Velitec. El hermetismo es total sobre las metas de inversión y los plazos de concesión. Sin empresas regionales fuertes y sin control parlamentario, la actividad hidrocarburífera se encamina a un desierto operativo.

«Lamentablemente, la actividad hidrocarburífera en Tierra del Fuego ha dejado de existir… Va a quedar un desierto, no va a quedar nada», sentenció Giménez, describiendo el desmantelamiento físico de San Sebastián.

Una provincia ante el espejo

Lo que hoy padece Tierra del Fuego es la crónica de un colapso anunciado, donde la improvisación política se disfrazó de épica soberana. El traspaso de las áreas de YPF a una operadora insolvente y sin trayectoria técnica no es un acto de autonomía, sino una capitulación que deja a la provincia vulnerable ante el desabastecimiento y el arbitrio de capitales extranjeros camuflados.

Al final de esta transición mal gestionada, la realidad desmiente al relato oficial con el peso de los yacimientos vaciados y las suspensiones masivas. Queda en el aire una pregunta que el poder político ha evadido sistemáticamente: ¿Es posible construir soberanía sobre las cenizas de la industria local y el sacrificio de 245 familias petroleras?

www.bocadepozo.com.ar

Loading

Spread the love