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ENERGÍA

Argentina quedaría al margen de crisis energética que azota al mundo gracias al Plan Gas.Ar

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Tras la pandemia, sube la demanda de energía a nivel mundial, pero la producción no alcanza porque durante la crisis redujeron inversiones. La descarbonización de las economías también sufre el impacto.

La aceleración de la descarbonización no resulta gratis para la economía, por lo menos en los países del primer mundo. Desde que comenzó el año, el precio de la energía eléctrica en el Reino Unido, por ejemplo, se multiplicó por diez y todo tiene que ver con la suba en el valor del gas. Tal vez eso provoque serios problemas a la economía global en breve, agravados en el contexto de la pandemia. No obstante, hay quienes plantean que la crisis no llegaría a la Argentina.

Según explicó Martín Bronstein, director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (CEEPYS), el gas está sufriendo un incremento de precio a nivel mundial que se debe a varios factores. Uno de ellos es que la pandemia de coronavirus provocó una menor demanda de combustibles, lo que a su vez generó un recorte de la producción de petróleo, y una merma de las inversiones. Con el regreso de la actividad a la normalidad, la oferta quedó atrasada. “Los combustibles fósiles requieren de inversiones permanentes y el año pasado se decidieron recortes”, explicó el analista de los mercados energéticos. A principios de este mes, el carbón de referencia en Asia se cotizaba a u$s177,50 por tonelada, un aumento que duplica el valor de comienzos del año.

“Los combustibles fósiles requieren de inversiones permanentes y el año pasado se decidieron recortes”, explicó Martín Bronstein, director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (CEEPYS).

Pero junto con ello, los gobiernos del primer mundo, apremiados por las señales de cambio climático crítico, decidieron apurar la transición hacia las energías limpias y renovables. “El problema es que la tecnología no puede acompañar todavía a las decisiones políticas”, sintetizó Bronstein. El especialista explicó que en el caso de Alemania, con Angela Merkel, se decidió ir dejando de lado las plantas de generación de electricidad por carbón y se las empezó a reemplazar por energía eólica. “Este año no sopló viento en Alemania y por eso tuvieron que importar gas de Rusia”, explicó. El director del CEEPY dijo que detrás de ello hay un “juego geopolítico”. Detalló que el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le había puesto penalidades a las empresas que participaron de la construcción de un gasoducto que une a Rusia con Alemania por el norte, para poder vender a Europa el gas de Estados Unidos producido en los campos no convencionales que hay en ese país.

Otro elemento que está jugando para que suba fuertemente el precio del gas, junto con el del petróleo, son los huracanes en la zona del Golfo de México, que este año afectaron varias plataformas de extracción. Según explicó Bronstein, desde el inicio de este año, los contratos de futuro de gas pasaron de u$s2 el millón de BTU a $5,7 (cotización de ayer). Esos incrementos de costos se están empezando a notar en las tarifas de los usuarios del primer mundo.

El ex presidente de EEUU, Donal Trump, había puesto penalidades a las empresas que participaron de la construcción de un gasoducto que une a Rusia con Alemania por el norte.

Argentina al margen

El especialista, en tanto, consideró que la Argentina estará al margen de la tendencia global si se puede sostener el denominado Plan Gas, que asegura por lo menos por cuatro años un precio interno de u$s3,5 el millón de BTU. Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, durante julio de este año, se produjeron 64,9 millones de metros cúbicos aproximados por día de gas no convencional en Vaca Muerta. Además, la producción creció un 5,9% con respecto a junio y un 17,3% interanual. En cuanto al gas, durante julio se alcanzaron los 130 millones de metros cúbicos aproximados de producción total por día, lo que significa un crecimiento del 2,7% en relación con el mes anterior y un 2,8% interanual.

“Argentina tiene el 60% de la generación de energía eléctrica a gas y está en una muy buena posición. El Plan Gas y el yacimiento de Vaca Muerta nos deja un buen panorama a futuro”, señaló el especialista en mercados energéticos. Para ello, el país va a tener que potenciar al máximo las posibilidades de reservas no convencionales ubicadas principalmente en Neuquén. De hecho, señala que en el futuro la Argentina va a tener fuerte potencial de exportación de gas vía gasoductos a los países vecinos. “Ahí es donde nos debemos focalizar”, señaló. El analista indicó que se está produciendo una combinación de factores en la región. Por un lado, dijo que Bolivia, que es uno de los principales proveedores de gas en el conosur, está bajando su producción. Mientras tanto Chile está incrementando su demanda. “Todos los días hay nuevos contratos en firme”, señaló el director del CEEPYS. Del mismo modo, indicó que Brasil está incrementando su producción de petróleo, pero tiene deficiencias de gas. Y más allá de ello, Bronstein puntualizó que “si podemos desarrollar el potencial de Vaca Muerta para producir volúmenes excedentes se podría exportar más allá de los países vecinos” y que “para ello se necesita una inversión de u$s5000 millones que es el costo de una planta de licuefacción”.

Una fuente del mercado sostuvo que el Plan Gas “nos saca de la discusión del valor del precio internacional del gas en el mundo y el impacto en la boca al consumidor y la prueba de que las empresas no pierden es que en el Plan Gas ofrecieron por debajo incluso de ese valor”. Algunos aseguran que, si no estuviera Vaca Muerta, Argentina tendría que pasar al mercado interno la suba de los costos internacionales.

El costo de la transición

Por otro lado, Bronstein indicó que “el aumento de los precios del carbón y el gas está demostrando que la transición energética no será ni suave ni fácil, y la decisión del gobierno chino en los objetivos de cero emisiones netas anunciada para 2060 no será suficiente para llevarla a cabo”.

El especialista advirtió que “si no hay suficiente carbón y gas para el gigante asiático, no habrá suficiente carbón y gas para todos los demás países que necesiten importarlo”. “Los países con producción local de estos recursos obtendrán grandes ganancias de las exportaciones de energía, pero el resto, al tener que pagar por esa energía, tendrán dificultades para su crecimiento económico”, remarcó.

Fuente: Ámbito

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