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EMPRESAS

Soberanía en liquidación: Empresas petroleras entre ellas La Inglesa Harbour Energy giraron dividendos energéticos al exterior.

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En rigor, lo que empezó a observarse en junio es la materialización de la flexibilización cambiaria aprobada por el Banco Central a través de la Comunicación “A” 8226, dictada el 11 de abril de 2025 y vigente desde el 14 de abril de ese año. Esa norma estableció que las entidades financieras pueden dar acceso al mercado de cambios para girar divisas al exterior en concepto de utilidades y dividendos correspondientes a ganancias realizadas en estados contables de ejercicios anuales iniciados a partir del 1° de enero de 2025.

BUENOS AIRES – Mientras la economía doméstica intenta asimilar el impacto de las reformas estructurales, el sector energético ha comenzado a ejecutar una de las consecuencias más polémicas de la flexibilización normativa: el drenaje masivo de divisas hacia el exterior. Por primera vez desde 2019, las multinacionales que operan en Vaca Muerta han vuelto a acceder al mercado oficial de cambios para repatriar utilidades, marcando el inicio de una fase donde la extracción de recursos naturales parece disociada del bienestar nacional.

El grifo abierto de la fuga de capitales Amparadas en la Comunicación “A” 8226 del Banco Central (BCRA), dictada en abril de 2025, las compañías petroleras han comenzado a enviar ganancias a sus casas matrices correspondientes a los ejercicios iniciados en enero de ese mismo año. Los datos son elocuentes: entre diciembre de 2025 y abril de 2026, empresas de diversos rubros giraron un total de US1.543millones ∗∗,de loscuales el sector de hidrocarburosuno de los «grandes ganadores«del nuevo esquemalideroˊ la salida con∗∗ US580 millones.

Este flujo de capitales, que en la jerga oficial se presenta como una «señal de previsibilidad», es visto por sectores críticos como una fuga legalizada que debilita las reservas estratégicas del país. Bajo el nuevo paradigma de la Ley de Bases, Argentina ha abandonado el histórico objetivo del autoabastecimiento soberano para adoptar un esquema de libre mercado que otorga a los productores el derecho absoluto de disponer de los hidrocarburos, incluso exportándolos sin obligación de satisfacer primero las necesidades del mercado interno.

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Beneficiarios del despojo: El caso Harbour Energy Entre las entidades que hoy celebran la libre circulación de capitales se encuentran gigantes como Shell, Chevron y TotalEnergies. Sin embargo, destaca especialmente la británica Harbour Energy, que tras adquirir los activos de la alemana Wintershall Dea, se posiciona hoy como una de las principales beneficiarias de un sistema que le permite extraer la riqueza del subsuelo argentino y convertirla inmediatamente en dividendos para sus accionistas en Londres, sin las trabas cambiarias que rigieron durante los últimos seis años.

El RIGI: Un blindaje fiscal para el saqueo sutil El marco que garantiza este esquema es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Este polémico estatuto no solo reduce la tasa del Impuesto a las Ganancias al 25% para estos proyectos, sino que otorga beneficios que atentan directamente contra la recaudación fiscal y la soberanía económica:

  • Exención total de derechos de exportación después de tres años de adhesión.
  • Libre disponibilidad del 100% de las divisas obtenidas por exportaciones tras el tercer o cuarto año de operación, eliminando cualquier obligación de liquidar esos dólares en el país.
  • Estabilidad normativa por 30 años, lo que impide que futuros gobiernos puedan modificar estas condiciones para proteger el interés nacional en caso de crisis.

Extracción sin nación A pesar de que Vaca Muerta registra niveles récord de producción, superando los 740.000 barriles diarios de petróleo, el modelo actual fomenta una actividad «enclave»: se extrae el recurso con tecnología importada (también beneficiada con aranceles 0% por el RIGI) y se exporta la renta financiera en lugar de reinvertirla en el desarrollo industrial de la nación.

La sutil arquitectura legal de este «saqueo» permite que los recursos estratégicos fluyan hacia el exterior, dejando en el territorio solo las externalidades de la extracción, mientras la soberanía energética se diluye en un entramado de decretos y circulares que priorizan el dividendo extranjero sobre el desarrollo soberano de los argentinos

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