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ANÁLISIS Y OPINIONES

EDITORIAL: Terra Ignis y la Insoportable costumbre de cometer errores

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Por: Moisés Solorza: Mientras el mundo discute la transición energética, la eficiencia en la extracción de hidrocarburos y la seguridad de suministro en un contexto de guerra y volatilidad de precios, en Tierra del Fuego parece que el reloj se detuvo en una lógica en loop de errores estratégicos y políticos.

El primer error político de la administración Melella es haber pensado que un funcionario golondrina como Rubén Etcheverry al frente de la empresa fueguina Terra Ignis iba a pasar desapercibido para la política doméstica que estaba un poco cansada de los denominados «011» que trajo Rosana Bertone en masa a gobernar una provincia que desconocían.

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Si bien «un presidente Neuquino», En una Empresa que generó expectativas iniciales fué creciendo, éstas, se desvanecieron al conocerse los directores designados para acompañarlo, entre ellos familiares y amigos del poder local sin ninguna trayectoria ni proyectos.

Cuando se asimilaba las designaciones del directorio con NULA experiencia en hidrocarburos, se anunció la salida de Rubén Etcheverry de la presidencia por incompatibilidades en la función, se supo que además estaba cumpliendo funciones simultáneas en el cargo de Ministro de planificación de Neuquén, salió eyectado.

Desde ese preciso momento comenzaron una serie de hechos de tal bochorno que culminaron en la última sesión de la legislatura la semana pasada.

Por describir algunos escándalos podemos recordar los siguientes: El Ex ministro Alejandro Aguirre que llevó una agenda alejada de la realidad fueguina (hidrógeno verde) mientras Ushuaia vivió y vive una de las crisis más graves que se conocen en su historia, terminó renunciando después de dejar creado una estructura en el “Instituto de Transformación Energética e Hidrógeno”, del que nadie conoce absolutamente ningún avance.

Luego siguió el escándalo con, Fernando Gliubich (el empresario amigo del poder) que renunció al directorio por «Nulo funcionamiento de la empresa», el escándalo con la Doctora Carro que fue síndica de Terra Ignis designada por la legislatura y despedida por Maximiliano D’alessio que nadie explicó, La designación Multiple de Gabriela Castillo al frente de Varios ministerios mientras ninguno funcionaba, y la lista continúa hasta la designación del Representante en Buenos Aires en la Casa de Tierra del Fuego en YPF, Si, ni más ni menos que Maximiliano D’alessio premiado después de fracasar con total éxito en cada una de sus designaciones, la lista continúa.

¿Proyectos? NINGUNO

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La reciente reconfiguración del directorio de Terra Ignis no es un movimiento estratégico para el desarrollo de la provincia; es, por el contrario, la confirmación de una clase política que ha decidido vivir en una cápsula, totalmente desconectada de la realidad que golpea la puerta de cada hogar fueguino.

La empresa como botín, no como proyecto

Terra Ignis nació bajo la promesa de la «soberanía energética». Sin embargo, lo que hoy observamos es la metamorfosis de esa promesa en una estructura de acumulación de poder sectorial. Las últimas designaciones y cambios en el directorio no responden a currículums cargados de experiencia en ingeniería petrolera, geofísica o gestión de mercados internacionales. Responden a la necesidad coyuntural de saldar deudas legislativas y garantizar la lealtad de «amigos y familiares».

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Es una bofetada a la lógica profesional: mientras las operadoras privadas y el resto del mundo exigen máxima eficiencia para reducir costos, aquí se ensancha la estructura burocrática con nombres que carecen de antecedentes en el sector. ¿Cuál es el proyecto? ¿Cuál es el plan de inversión real? La respuesta es un silencio técnico ensordecedor, interrumpido solo por el ruido de los nombramientos políticos.

El abismo entre el Directorio y la góndola

Hay una crueldad intrínseca en esta desconexión. Mientras los despachos oficiales se reparten cargos con sueldos que la mayoría de los trabajadores fueguinos no verán en años, la población camina por un sendero inverso:

  • La canasta de energía se encarece: En la provincia que produce el gas que calefacciona al país, las familias enfrentan facturas y costos de vida que vuelven inalcanzable el «llegar a fin de mes».
  • Inflación , Mientras el ciudadano común ajusta su consumo de alimentos, la política expande su gasto en una empresa estatal que, hasta ahora, es más una inmobiliaria de cargos que una productora de energía.
  • GLP: El gobierno provincial acaba de emitir un decreto con una quita monumental de subsidios al glp justo antes de la llegada del invierno

Es obsceno que, en medio de una crisis económica nacional profunda, la prioridad de la Legislatura y el Ejecutivo sea asegurar el control de una «caja» política bajo la excusa de los hidrocarburos. La política fueguina está jugando a la pequeña escala, buscando satisfacer intereses de facción, mientras el mundo avanza hacia una competitividad que nos va a pasar por encima si seguimos gestionando recursos estratégicos con mentalidad de parroquia.

El peligro de la impericia

No se trata solo de un cuestionamiento ético, sino operativo. La salida de YPF de las áreas maduras deja un pasivo ambiental y una complejidad técnica que no se resuelve con militancia. Poner la administración de la Cuenca Austral en manos de quienes no tienen más mérito que el acuerdo político es, lisa y llanamente, una irresponsabilidad que pone en riesgo el futuro de las regalías y la estabilidad laboral del sector.

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La lógica de la «empresa de amigos» es el camino contrario a la supervivencia. Una empresa de energía provincial debería ser el faro de la modernización, la transparencia y el ahorro de costos para volcar ese beneficio en una tarifa social o en infraestructura productiva. Hoy, Terra Ignis se parece más a un refugio de la vieja política que a una herramienta del siglo XXI.

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Tierra del Fuego no puede permitirse el lujo de seguir financiando una aristocracia política que utiliza los recursos naturales como moneda de cambio para sus equilibrios de poder internos. El divorcio entre la agenda legislativa y la urgencia de la canasta básica es total.

Si Terra Ignis sigue siendo utilizada para acumular poder sectorial en lugar de energía, terminará siendo lo que muchos temen: un monumento a la ineficiencia, pagado por el esfuerzo de miles de fueguinos que hoy, difícilmente, pueden poner un plato de comida en la mesa. Es hora de que la política comprenda que el fantasma «violeta» esta cada vez mas cerca, no por mérito propio, sino por errores estratégicos y gestos necesarios y entiendan que el gas y el petróleo son de la provincia, no de quienes circunstancialmente firman un decreto.

www.bocadepozo.com.ar

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