ANÁLISIS Y OPINIONES
La oscuridad como política de Estado: El fracaso estructural de Melella, Castillo y D’Alessio que asegura la derrota electoral del 2027 de propios y aliados.
Ushuaia ha vuelto a quedar a oscuras, y con ella, la ilusión de una gestión que prometió previsibilidad y que hoy entrega, como respuesta, el frío y el abandono. Los recientes apagones no son meros «desperfectos técnicos» ni producto de la fatalidad climática. Son la radiografía de un modelo de gestión que, en nombre de una supuesta soberanía energética, ha terminado por condenar a la capital fueguina a la precariedad absoluta.
Es imperativo poner nombres propios al fracaso. El gobernador Gustavo Melella, la ministra de Energía Gabriela Castillo y el presidente de Terra Ignis, Maximiliano D’Alessio, no pueden seguir refugiándose en excusas coyunturales. La falta de inversión real, la opacidad en el manejo de los fondos y la construcción de un entramado administrativo que parece más enfocado en el control político que en la eficiencia operativa, han dejado al sistema eléctrico de la ciudad en un estado de vulnerabilidad extrema.

La gestión de D’Alessio en Terra Ignis, lejos de ser el motor de cambio prometido, ha sido señalada como una «oficina fantasma» plagada de irregularidades financieras y discrecionalidad política. Mientras la ministra Castillo sostiene un discurso de normalización, la realidad es que el sistema colapsa ante la mínima exigencia, dejando a miles de familias sin luz, calefacción ni agua potable en pleno invierno, con sensaciones térmicas bajo cero que ponen en riesgo la salud pública.
La complicidad del silencio
Sin embargo, el desastre no es exclusivo de los funcionarios del Ejecutivo. Existe una responsabilidad política que se vuelve cómplice ante la inacción. ¿Dónde están las voces de los intendentes, legisladores, diputados y concejales?
El silencio de la mayoría de los referentes políticos frente a esta crisis no es prudencia; es complicidad. El pueblo fueguino no eligió representantes para que se conviertan en espectadores pasivos de su propio padecimiento. Aquellos que hoy callan ante la ineficiencia de Melella, Castillo y D’Alessio, se vuelven tan responsables como ellos. Si los representantes legislativos y municipales no exigen, de manera inmediata y contundente, cambios profundos en la política energética, una auditoría seria sobre los fondos de Terra Ignis y una rendición de cuentas ejemplar, estarán avalando con su omisión el abandono al que está siendo sometida la ciudad.
Hacia una rectificación urgente
La sociedad fueguina pero princpalmente la ushuaiense está cansada de los comunicados que prometen soluciones que nunca llegan y de los convenios que, en la práctica, no calientan ni un solo hogar. El «modelo de gestión» ha tocado fondo.
Es hora de exigir medidas ejemplares. No se puede seguir postergando decisiones políticas URGENTES COMO ASI TAMBIEN el mantenimiento de equipos vitales mientras se desvían recursos hacia estructuras administrativas de dudosa eficacia. La emergencia no es un estado administrativo para justificar contrataciones directas; es un grito de auxilio de una población que exige condiciones básicas de dignidad.
Si los gobernantes actuales no tienen la capacidad técnica ni la voluntad política para resolver el problema, deben dar un paso al costado. Y si la clase política opositora no tiene la valentía de liderar este reclamo, será la ciudadanía la que, tarde o temprano, les cobre la factura de su silencio cómplice.
En Ushuaia, la luz no se recupera solo con turbinas; se recupera con dignidad, gestión transparente y, sobre todo, con políticos que entiendan que su única lealtad debe ser hacia el pueblo que sufre el frío, no hacia los intereses de quienes han hecho del fracaso energético una forma de perpetuarse en el poder.
Un escenario de estas características, requiere de decisiones valientes y comprometidas desde la política que es en definitva la que define el rumbo qye este gobierno y los maximos responsables electos, parece haber perdido.
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