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ENERGÍA NUCLEAR

Atucha II volvió al 100%: soberanía tecnológica, trabajo argentino y un relato que no resiste los datos

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La Central Nuclear Atucha II “Néstor Carlos Kirchner” volvió a operar al 100% de su potencia el pasado 14 de enero de 2026, un hito relevante para el sistema energético nacional que rápidamente fue utilizado por sectores del actual Gobierno nacional para intentar adjudicarse el mérito del logro.

Sin embargo, un documento elaborado por trabajadoras y trabajadores de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) reconstruye la verdadera historia técnica, política y productiva detrás de este resultado, dejando en evidencia que el retorno a plena potencia es la consecuencia de años de inversión pública, desarrollo tecnológico nacional y acumulación de capacidades, y no de políticas de ajuste ni de desfinanciamiento.

Lejos de tratarse de un éxito repentino, Atucha II llega al 100% como culminación de un proceso de casi dos décadas, atravesando distintas gestiones de gobierno, crisis técnicas inéditas y decisiones estratégicas que privilegiaron la soberanía tecnológica frente a la dependencia externa.

Un logro que nace con la reactivación del Plan Nuclear Argentino

El documento recuerda que la base estructural de este presente se encuentra en la reactivación del Plan Nuclear Argentino en 2006, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Fue esa decisión política la que permitió finalizar una central paralizada durante décadas, invertir más de 12.000 millones de pesos, repatriar técnicos altamente calificados y formar la masa crítica de profesionales que hoy sostienen la operación.

Atucha II alcanzó por primera vez su potencia máxima en febrero de 2015, marcando el inicio de una etapa de operación compleja, pero estratégica para la matriz energética nacional.

Crisis técnicas y respuestas con ingeniería nacional

El informe detalla dos hitos críticos que desmienten cualquier lectura simplista sobre la actualidad de la central:

🔹 El problema del debris (2018–2019)

Durante la gestión de Mauricio Macri, la central debió salir de servicio por la detección de virutas metálicas que afectaban el caudal del reactor. La respuesta no vino de soluciones importadas, sino del desarrollo interno de filtros y sistemas de monitoreo en línea, diseñados por el propio personal de NA-SA. Esa ingeniería permitió volver a operar bajo condiciones seguras y sentó las bases para futuras reparaciones.

🔹 La reparación récord del separador (2022–2023)

El punto más crítico ocurrió en 2022, cuando un desperfecto mecánico inédito —el desprendimiento de un separador a 14 metros de profundidad— amenazó con dejar fuera de servicio a la central por años. Frente a presupuestos internacionales millonarios, el Estado argentino optó por no tercerizar el problema y apostó nuevamente a sus capacidades: herramientas robóticas diseñadas en el país, trabajo conjunto entre NA-SA y la CNEA, y una reparación finalizada en apenas 10 meses, con un ahorro estimado superior a 1.000 millones de dólares.

El cierre de un ciclo técnico que explica el presente

Entre 2017 y 2024 se desarrolló además el Proyecto de Reemplazo de Tubos Guía, una intervención de altísima complejidad que corrigió fallas de diseño originales del reactor. El recambio de 28 tubos guía, ejecutado íntegramente por personal argentino, fue clave para garantizar la confiabilidad que hoy permite operar al 100% de potencia de manera sostenida.

Este dato es central: sin ese trabajo previo, el presente operativo de Atucha II sería imposible, independientemente de quién ocupe hoy la Casa Rosada.

Los datos frente al relato

El documento es contundente al afirmar que el hecho de que Atucha II opere hoy al 100% no es consecuencia del ajuste, la licuación salarial ni la persecución al empleo público, sino a pesar de ellas. De hecho, los propios trabajadores denuncian pérdidas salariales cercanas al 60%, intentos de desprestigio y discursos que buscan instalar la idea de una supuesta “casta nuclear”.

La realidad técnica desmiente ese relato: los mismos trabajadores que hoy sostienen la operación son quienes resolvieron problemas que ni siquiera los diseñadores originales del reactor habían previsto.

Energía nuclear: un activo estratégico que no admite improvisaciones

El regreso de Atucha II al 100% envía un mensaje claro al debate energético argentino:
la energía nuclear es segura, confiable, eficiente y estratégicamente necesaria. Pero también demuestra que esos resultados solo se logran cuando el Estado invierte, planifica y confía en sus capacidades nacionales.

Intentar capitalizar políticamente este hito sin reconocer el proceso histórico que lo hizo posible no solo es incorrecto: es peligroso en un contexto donde se discute la privatización, el desfinanciamiento o la paralización de proyectos nucleares.

Atucha II no volvió al 100% por casualidad ni por decreto. Volvió porque hubo política energética, planificación, ingeniería nacional y trabajadores comprometidos. El documento “100% Orgullosos” pone en palabras una verdad incómoda para el discurso dominante: la soberanía energética no se construye ajustando, sino invirtiendo.

Para un país que necesita energía firme, limpia y de base, la experiencia de Atucha II debería ser una hoja de ruta, no una anécdota apropiable.

100-ORGULLOSOS

www.bocadepozo.com.ar

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