EXPLORACIÓN y EXPLOTACIÓN
Navitas: la polémica empresa israelí que busca petróleo en Malvinas con “apoyo” de Milei y el silencio de Melella
Mientras el gobierno de Javier Milei profesa un discurso de defensa inquebrantable de la soberanía nacional cada 2 de abril, la realidad en el Atlántico Sur pinta un cuadro muy diferente. La avanzada de la empresa israelí Navitas Petroleum, en asociación con la británica Rockhopper Exploration, para explotar el megayacimiento «Sea Lion» en la plataforma continental argentina, ha destapado una contradicción que el oficialismo intenta ocultar con comunicados tibios y una inacción que raya en la complicidad.
Un Apoyo que se Esconde tras un Comunicado
La empresa Navitas, con un 65% del proyecto Sea Lion, opera en aguas que Argentina reclama como suyas, con una sanción vigente desde 2022 que las declara «clandestinas». Sin embargo, desde la asunción de Milei, no ha habido una sola acción administrativa o judicial nueva para frenar el avance .
La respuesta oficial, un comunicado de Cancillería fechado el 11 de diciembre de 2025, parece más un escudo que un plan de acción. En él, se prometió «profundizar el plan de acción» para salvaguardar los derechos soberanos, pero hasta la fecha, esa promesa es solo un eco en el silencio del Palacio San Martín .

La situación se vuelve más grave cuando se contrasta con las declaraciones del propio CEO de Navitas, Amit Kornhauser, quien en marzo de este año afirmó que el proyecto avanza con «pleno apoyo» de las autoridades británicas y de Malvinas, y que el gobierno de Milei no ha puesto «ninguna interferencia» . El silencio de la Cancillería ante estas declaraciones es ensordecedor y evidencia un alineamiento político con Israel que prima sobre los intereses nacionales.
El Espíritu de «Entrega» y la Mira en Vaca Muerta
La clave de esta paradoja parece residir en la estrategia energética y diplomática del gobierno. Argentina está viviendo un boom gracias a Vaca Muerta, donde operan gigantes como Shell, BP y Harbour Energy . Existe el temor fundado de que una escalada en el conflicto por Malvinas pueda poner en riesgo estas inversiones millonarias que son vitales para la economía nacional .
La administración Milei, en su afán por alinearse con Occidente e Israel, parece haber decidido que el precio a pagar es perder soberanía en el Atlántico Sur. No es un acto de entrega explícito, sino una cesión silenciosa y calculada. Mientras el gobierno británico, a través de la Foreign Office, apoya firmemente el derecho de autodeterminación de los isleños, Argentina se limita a emitir declaraciones de repudio que no tienen impacto real .
El Gobernador Melella y el Silencio desde Tierra del Fuego
Este escenario de inacción nacional tiene un eslabón perdido: el silencio del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella. Su provincia es la más directamente afectada, ya que las Islas Malvinas forman parte de su territorio en la legislación argentina, y la explotación petrolera en la zona es un tema de vital importancia para sus recursos y su identidad.

Sin embargo, a pesar de la gravedad del avance de Navitas y la pasividad del gobierno nacional, no se ha escuchado una voz fuerte y clara desde la Casa de Gobierno fueguina. Este silencio es un acto político que llama la atención y que algunos sectores interpretan como una claudicación. Mientras la oposición, como el bloque de diputados de Unión por la Patria, exige explicaciones al gobierno nacional , Melella permanece al margen de la controversia. Este silencio parece reforzar la idea de que, para la dirigencia política argentina, tanto a nivel nacional como provincial, el costo de defender la soberanía en Malvinas es demasiado alto si se compara con los beneficios económicos que se obtienen de la mano de los grandes capitales internacionales.

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